Unica Presentacion
5 de Septiembre de 2007 19hs

E x p o n e
Guillaume Vallvé
¨La Boletería del fin del mundo¨

“Viajo para verificar mis sueños” escribió Gustave Flaubert. Esta cita, Guillaume la tiene apuntada sobre la tapa de su diario. Hace dos años ya que ha llegado a Buenos Aires. Nacido en Francia, cerca de Le Havre, tras la residencia en distintos países como Gran Bretaña, España, Lituania y Uruguay, además de varios viajes por otros países vecinos, tiene como ambición ser ciudadano del mundo.

Guillaume inicia su camino fotográfico a los doce años con una de las más sencillas cámaras que se conseguía en aquel momento, focalizándose en retratar los acontecimientos, los paisajes, la vida de su pueblo normando y de su familia. Luego, a los quince, comienza a tomar fotografías con una cámara reflex que había pertenecido a su abuelo. Al mismo tiempo arma un cuarto oscuro con una ampliadora de segunda mano. Se anota al Fotoclub de su colegio con la meta de aprender el manejo básico de aquella misma. Sin embargo, prefiere la experimentación propia y el aprendizaje autodidáctico: visita muestras de artes visuales, se anima con el cine francés e italiano, se instruye en bibliotecas, presta atención a las imágenes publicadas en revistas... Se va capacitando el ojo. Dice: “Previo al acto de fotografiar, está la mirada. La fotografía, para mi, es ante todo un encuentro entre la luz y mi propia emotividad. Se necesita una sintonía entre la mente, el cuerpo y la luz. La cámara no es nada más que una herramienta: no es ella quién toma la fotografía, así como tampoco el pincel hace la pintura. Solamente permite rescatarla sobre un soporte de película o digital.” A los 19 años, se queda 3 meses en un hogar de niños y adolescentes cerca de la ciudad de Kretinga (Lituania) y arma su primer reportaje.

Mientras tanto, inicia una carrera universitaria en Ciencias Empresariales. Los fines de semana, despacha rollos en un local de la ciudad donde estudia. Allí conoce a Thierry Martin, hoy docente en el Fotoclub du Val de Bièvres (Yvelines – 78), el primero al nivel francés. Lo asiste desde entonces en la preparación, la realización y la difusión de un reportaje sobre los huérfanos de la ciudad de Klaipeda (Lituania) en el año 1999. Aprende mucho al contacto de Thierry quien lo apoya a su vez y lo asesora en su camino fotográfico. La galería del Centro Cultural Universitario le permite realizar su primera muestra en el 2003. El mismo año participa de una muestra colectiva en Bièvres y se le otorga el Primer Premio al Fotógrafo Joven. Se recibe en la universidad de le Havre y al año siguiente cursa un Postgrado en Comercio Exterior en la Universidad de Bayona, que lo lleva por las riberas del Río de la Plata. En el Uruguay, sigue su capacitación fotográfica con Carlos Porro en su estudio de Montevideo.

Hoy, Guillaume se dedica exclusivamente a la fotografía. Ha iniciado un trabajo de largo aliento sobre la Puna argentina, sus paisajes y su gente. Lo desempeña como un estudio sociológico, tanto como un encuentro profundo hacia sí mismo, transitando ese camino de desolación y gran soledad. Guillaume ha elegido ser fotógrafo y a su oficio le aplica su metodología y sus conocimientos universitarios. “Por combinar mi curiosidad, mi creatividad y mi placer, trabajo de fotógrafo. Además, la fotografía sostiene mis ansias de libertad. Quiero recorrer los paisajes, tomarme el tiempo para una charla con una desconocida o un desconocido. A veces no saco fotos en ese mismo momento, pero este mismo me nutre, me provee energía para seguir caminando hacia adelante, hacia futuras imágenes. Más que un oficio, es un modo de vida.”


En la galería Oxiro, llueve son las siete, Guillaume nos presenta la muestra La boletería del fin del mundo, fotografías que resultan de su condición de viajante. Se asocian imágenes de las dos riberas del océano atlántico al entorno urbano. El lugar en si no tiene importancia, en la medida que se cuenta una historia sobre el ir y el volver, el laberinto de los sentimientos, el desarraigo y la soledad. Guillaume estando aquí, siempre fija su mirada hacia el más allá. “Cada uno puede encontrar varias boleterías del fin del mundo en su vida, pero no podrá traspasarla más de una vez. El fin del mundo, como concepto, se refiere a lo que se pierde para siempre. Es un concepto sumamente melancólico.”

Las imágenes de Guillaume se caracterizan por su atemporalidad y su fuerte composición geométrica. Se aprecian líneas claras, puras y francas. Se destaca también una cierta influencia del cine respecto a la escenografía y el movimiento de los personajes quienes se comunican con el hors champs. El espectador se ve involucrado. Transmite la esencia de su emoción con pocos elementos, prefiere evocar a describir. Su mirada poética se tiñe, con frecuencia, de melancolía... ¿Ya será rioplatense?

La boletería del fin del mundo se entiende también como el punto de partida hacia nuevos horizontes, porque a un final siempre le corresponde un inicio. “Saqué esta imagen de la boletería del fin del mundo a poco tiempo de emprender mi nuevo camino profesional. En Le Havre, de donde provienen 4 fotos de esta muestra, se encuentra una playa denominada “du bout du monde”... y ¿Cuántas otras habrá por los cinco continentes? ¡Pero esta boletería se encuentra en la provincia de Jujuy, y tras la puerta no se ubica el inmenso océano sino el inmenso desierto jujeño! “No quise comprar el boleto porque sentí que me quedaban varios fines del mundo para conocer. Sin embargo, en aquel momento agradecí al destino por avisarme que me encontraba en el buen camino... Igualmente, me hizo acordar que ahora tengo la responsabilidad de manejar mis tiempos y de ser independiente.” Añade: “Al momento de armar esta muestra con la Galería Oxiro, llueve son las siete, me pareció lógico titular la obra de esa manera, porque siento que me encuentro de forma constante con fines del mundo que me dirigen hacia nuevos caminos, pero también porque quiero derribar  los limites.”

En esta muestra se complementan dos estéticas formales distintas, sin embargo los rasgos fundamentales del lenguaje fotográfico se reflejan en la composición geométrica. La sensibilidad es única. Ambas confirman la versatilidad del autor y la diversidad de su búsqueda estética absoluta. Guillaume tampoco se olvida de sumarle humor e ironía a sus imágenes, confiriéndoles una dulce poesía a los acontecimientos cotidianos.

A través de esta muestra de unas 20 imágenes, Guillaume define su firma como fotógrafo y nos invita a recorrer con él un tramo de su camino hacia algún fin del mundo soñado...
G.V


Guillaume Vallve


Entrada libre y gratuita
Cierre de la muestra 5 de Septiembre de 2007


Fotos Inauguracion

OXIRO Llueve. Son las siete
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