Cuando la contaminación visual deviene seducción
Deslizarse por el filo de dos conceptos antinómicos, es correr el riesgo del lugar común o lo panfletario. Laura Mariategui encuentra entre los pliegues de ambas fronteras, la irreductible diferencia, lo preciado, la rareza. Sólo a uno de los miles de ángulos desde donde se puede mirar, ella le confiere el significado de “ver”,
fundando en la extensión su lúdico trabajo, un lenguaje sutil y para nada inocente, donde lo agobiante se torna fascinación y dinamismo. Combinando signos, dimensiones, volúmenes, distancias y colores, toma el caos urbano y
ajusta una euritmia sugerente en la que parece ser descubierta por los personajes que entonces,
sólo posan para ella. Se esconden, asoman, insinúan y desaparecen,
entregándose a su juego como a una travesura cargada de misterio, erotismo e ilusión. Bellezas formidables surgen del fondo de las autopistas.
Una señal de stop dicta la prohibición de acercarse a la modelo que al final de la calle,
se exhibe en íntimos ropajes. El rostro de una mujer con ojos cerrados,
un número telefónico y la palabra juramento…
Transitando estas imágenes llegamos a sentir que el caos está en orden…
Y si miráramos el mundo de este modo?...
Dolores de Torres
Fotógrafa